Viajando con el iPad Pro y la Macbook de 12″

Esta semana regresé de un viaje de 23 días en varios lugares de Europa por motivos vacacionales y laborales. Como todo buen geek, la tecnología que llevo conmigo forma parte de la experiencia de salir de casa por varios días. Dado que iba a ser nómada por algún tiempo, había que definir la mejor configuración para ser productivo y tener entretenimiento con los aparatos que podían acompañarme. Del iPhone no hablo porque sin duda va conmigo como dispositivo de comunicación, cámara fotográfica y entretenimiento.

En ocasiones anteriores en un viaje como éste, la configuración había sido un iPad de tamaño regular o mini, como dispositivo primariamente de entretenimiento, y la MacBook de 13 pulgadas para trabajar. Dicha configuración implica que el dispositivo portátil y digamos, “limitado” es el iPad y la productividad se lleva en la MacBook a costa de más peso y volumen. Para esta ocasión, llevé mi iPad Pro como dispositivo de entretenimiento y principal medio de trabajo. Sin embargo, para ser precavido, en lugar de una MacBook de 13“, me llevé la nueva de 12” con la idea de usarla sólo en caso de emergencia si es que había algo que no pudiera realizar con el iPad Pro. Con esta elección además de usar los aparatos más nuevos, perseguí la idea de Apple sobre usar el iPad Pro como un sustituto de la laptop.

Durante los primeros días que estuve cambiando de localidad de un sitio a otro, no prendí la MacBook para nada. Usé el iPad Pro para todo; correos, videos, algunos juegos, redes sociales etc. Dado que en esta etapa estaba principalmente de vacaciones, no tuve una necesidad real de usar iWork, Office o manejo de archivos. Tuve sentimientos encontrados hacia el iPad Pro como dispositivo de entretenimiento. Lógicamente la gran pantalla y resolución permite una experiencia inmejorable cuando estás disfrutando de contenido, sin embargo el precio es alto. Fui sensible al tema de la portabilidad y el peso que lleva consigo. Por ejemplo, en el avión se puede poner en la mesita, pero ocupa todo el espacio y su manejo en tan reducido espacio se siente torpe y un poco estorboso. Ya que estás sentado viendo tu película la cosa cambia, la verdad sí se ve muy bien aún cuando la posición que tienes que utilizar es vertical forzosamente. En muchas ocasiones estaba añorando lo liviano y ágil de mi iPad Air 2.

No extrañé poder colocar el iPad en posición horizontal como lo hago comúnmente con el iPad Air 2, ya que me di cuenta que esa posición sólo es cómoda cuando vas a usar el teclado en pantalla. Teniendo el Smart Keyboard, la posición vertical ya sea presentando el teclado o no, es la única que hay para operar el iPad Pro usando la cubierta. Esta posición es práctica para visualizar contenido en la pantalla o escribir usando el Smart Keyboard, sin embargo, para otro tipo de interacciones no es cómodo, por ejemplo para jugar o ver redes sociales. También puedes colocarla totalmente acostada como un cuaderno pero no es cómodo salvo que vayas a usar el Apple Pencil para tomar notas o dibujar (que jamás sucedió en mi caso). Lamentablemente hay muchas aplicaciones que no se han actualizado para poder considerar su uso horizontalmente o para el tamaño de pantalla del iPad Pro, esperaría que esto vaya cambiando progresivamente. Si bien para leer libros prefiero el Kindle, no encontré una invitación para hacerlo, tampoco con artículos guardados, cómics o revistas. Es muy pesada para sostenerla con una mano por mucho tiempo como normalmente hago con lecturas largas en el iPad Air 2.

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En términos generales me gustó mucho usarla, pero el sacrificio de portabilidad es notable y creo firmemente que el uso que yo le doy a un iPad al momento de viajar requiere esa característica. Anteriormente cada vez que había que sacar el iPad, el proceso era ágil; lo tomabas, abrías la cubierta y listo. Comparativamente ahora hay que desdoblar el teclado, acomodarlo y hacer el proceso inverso cuando acabas. No es un drama, pero sí se siente más lento que con con un iPad más pequeño y estamos acostumbrados a ello.

En un viaje para conocer nuevos lugares visualizar las fotografías y videos que uno va sacando es un gran entretenimiento. Gracias a su gran pantalla, el iPad Pro permitía ver las fotos que se subían a iCloud desde mi iPhone de una manera inmejorable. De ninguna manera se me ocurrió tomar una foto con el iPad Pro ya que por su gran tamaño no es práctico, pero se disfruta mucho verlas ahí.

Cuando terminó la parte recreativa de mi viaje y comencé a necesitar una herramienta de trabajo, seguía con la idea de usar sólo el iPad Pro, pero tuve que sustituirla por la MacBook de 12“ que había traído para ”emergencias”. La razón es que necesitaba usar seriamente Power Point para darle formato a una presentación e integrar diapositivas de otro archivo. Ya sé que en el iPad Pro esto es posible, pero toma cinco veces más tiempo hacerlo. La interfase touch es divertida pero mucho más cansada que un mouse. Además me mata en iOS el no poder abrir dos ventanas de la misma aplicación para interactuar entre sí. De no haber sido específicamente por estas necesidades, hubiera podido utilizar muy bien el iPad Pro para trabajar. La realidad es que cuando necesité concentrarme en hojas de cálculo o presentaciones, me sentí mucho más ágil en la Mac con un mouse, multi ventanas y la posibilidad de acceder a mis archivos con pocos clics.

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Mientras usaba la MacBook de 12“ pensaba que me gustaría estar usando una de 13” para contar con una pantalla más grande y mejor procesador. Lo anterior lo digo no porque la MacBook de 12“ sea mala, al contrario, mejor costo-beneficio de portabilidad y desempeño no puede haber, pero si ya había hecho el sacrificio de traer un gadget ”pesado”, creo que hubiera sido mejor aprovechado con la MacBook y no con el iPad Pro.

La MacBook de 12″ es una maravilla de portabilidad, no pesa nada y tiene OS X completo y sin limitaciones. La experiencia de uso es agradable pero es un poco cansada para largas jornadas de trabajo. Cuando se trata de transportarse, es genial pero para trabajar es mucho más agradable hacerlo con una pantalla más grande. Por otro lado, me frustró darme cuenta lo endeble que es. Durante el viaje, un cable quedó atorado entre la ropa y cuando lo jalé, salió disparado sin control y el conector chocó con la tapa de la MacBook a una velocidad muy baja. Tristemente creó una abolladura en la tapa que es visible y que me molesta mucho. Creo que una MacBook Pro hubiera resistido sin problema ese accidente ya que no fue un golpe tan fuerte para causar tal daño. Una computadora que es de viaje tiene que ser más resistente. Para aquellos que tengan esta MacBook, no puedo enfatizar más en sugerir una protección para que no sucedan estos accidentes. Protegerla con cubiertas claramente compromete la portabilidad y quizá el peso, pero después de esto, creo que es mejor opción.

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El iPad Pro para viajar es una maravilla pero el costo en portabilidad es alto. La gran pantalla se vuelve un deleite pero siento que la experiencia que se busca en una tableta como hoy la conocemos, se compromete mucho al pesar y ocupar gran volumen. Casi todo se puede hacer en un iPad pero la realidad es que el trabajo operativo de quienes trabajamos con documentos tipo “office” se ve reducida en velocidad o limitada. Si mi trabajo fuera escribiendo textos o blogs es la herramienta ideal sin duda alguna. Pensaba también que el Apple Pencil sería útil para tomar notas pero sinceramente ya en la aplicación diaria no lo usé, ni lo sentí necesario. Creo que este aditamento es buena idea solo si vas a dibujar porque además tampoco brilla como stylus.

Entonces, ¿puede el iPad sustituir a la laptop? La respuesta la tengo más clara hoy que antes: sí puede, pero no hay razón para motivarte a hacerlo. La tableta para mi gusto, tiene un espacio en donde la portabilidad es esencial y el comprometer tan severamente ello en el iPad Pro, daña dicha experiencia que muchos buscan. Ahora tengo más claro que un iPad Pro no debe usarse como un iPad Air o Mini, no son para lo mismo. Creo firmemente que el iPad Pro tiene mucho futuro y potencial pero se va a posicionar en un lugar muy diferente a lo que nosotros entendemos por tableta.

El iPad Pro será un éxito con aquellos que tengan claridad sobre el espacio que viene a ocupar, no es una tableta como la entendemos y tampoco una laptop, hoy es un turbo aparato para la generación de contenido sencillo como textos y posts. Después de esta experiencia pienso que a diferencia del iPad Air y Mini, su idea no es tanto el consumo de contenido porque la mejora en la experiencia para crearlo se da por el sacrificio en portabilidad. Con esto en mente, ofrece una solución relativamente portátil para un perfil muy específico de gente que no es muy amplio. Lo anterior no quiere decir que en el futuro vaya a ser distinto, ya que su limitación es por software y no hardware. Es muy posible que con actualizaciones, lo que acabo de escribir caduque, ya veremos con iOS 10. Si me permite visualizar dos ventanas de una misma aplicación y usar algo parecido a un mouse creo que puede considerarse una opción seria para un ejecutivo como yo que tiene que hacer gráficos y hojas de cálculo.

Si tuviera que realizar el mismo viaje hoy, volvería a mi configuración anterior pero no pienso deshacerme de mi iPad Pro, me gusta mucho y no puedo esperar a ver lo que Apple tiene pensado en el futuro para ella, creo que es un diamante en bruto.