La historia del iPhone, el botón home y mis pesadillas

Hace poco menos de un año adquirí con mucha emoción el iPhone 4, más que nada para jubilar mi viejo iPhone de primera generación y gozar de las bondades de su más reciente actualización.

Por razones personales decidí adquirirlo libre en España, más que nada porque no quería engancharme con un contrato y lo estaría usando en España y México, así tendría la libertad de moverme entre ambos países simplemente cambiando el SIM y sin preocuparme de pagar una renta fija.

Hasta aquí todo iba muy bien, el problema comenzó cuando hace un par de meses el botón principal, o mejor conocido como botón home, comenzó a fallar. Al principio era una falla muy leve, simplemente no respondía a los comandos de forma eficaz, aunque seguía funcional. Esa falla se fue incrementando gradualmente hasta llegar a la molesta circunstancia de fallar prácticamente todo el tiempo.

Me puse a averiguar y resulta que es un problema más o menos frecuente que le ocurre a los iPhone 4, la mayoría por suciedad acumulada, un porcentaje menor por falso contacto del flex (cable que lo conecta) y en aún menor grado por falla del propio botón.

Seguí las recetas que suponían arreglaría el desperfecto para el primer caso, que consiste en hacer una limpieza a través de aire a presión, tratando de expulsar la suciedad acumulada debajo del botón. No funcionó. Probé con las leves presiones en cierta zona de la pantalla para identificar si es una falla de conexión del flex. No funcionó. Así que no quedaba otra que hacerle una reparación al equipo.

Estando en México la única opción para hacer válida la garantía, según el sitio web de Apple, son las propias compañías telefónicas, ya que no existen en el país centros de servicio Apple para este tipo de equipo. Consulté con Telcel, que es la operadora que utilizo en México, y como no fue comprado con ellos no pueden darme garantía. Entonces llamé directamente a Apple en México y la única respuesta fue “Nosotros no podemos arreglar tu equipo, si gusta puede ir a España y hacer válida su garantía”, así tal cual, si ninguna otra opción, se lavaron las manos.

Consulté el contrato de compra y efectivamente en las clausulas de garantía dice que puede que en algunos países no hagan válida la garantía en el lugar, pero que pueden ofrecer el servicio de envío al país origen, aunque implique un costo para el usuario. Pero en México no hubo tal opción, ni ninguna otra, no hubo nada. O regresaba a España antes de que expire la garantía o no tenía garantía, punto.

Las opciones quedaban así entonces:

  • Mandar el teléfono a España por mensajería a algún amigo que me hiciera el favor de llevarlo a garantía, quedando mientras sin el teléfono por todo el tiempo que requiriera el proceso.

  • Pagar la ampliación de garantía y esperar a una próxima vuelta a España para hacer válida la garantía. La ampliación cuesta si mal no recuerdo algo como 80€ y tendría que usar el teléfono como pudiera hasta que tuviera oportunidad de hacer válida la garantía.
  • Arreglar por mi cuenta el desperfecto, aunque perdiendo la garantía y a riesgo por mi cuenta.

En vista de los costos y los tiempos requeridos, mi decisión fue la última, hacer la reparación por mi cuenta.

El costo de la parte dañada fue de $200 pesos con todo y el envío, así que era bastante accesible y tendría el teléfono funcionando de nuevo en poco tiempo. Al menos eso creía.

En el CAC de Telcel de mi ciudad accedieron a reparar el teléfono ya que yo llevaba la parte dañada. Al día siguiente me lo entregaron y el botón funcionaba a la perfección, como nuevo, pero… el touchscreen (la parte de la pantalla que es sensible a las presiones de los dedos) no funcionaba. Resulta que en el movimiento terminaron dañando el flex o conector del touchscreen.

Entonces tuve que comprar todo el touch completo ya que no se vende el flex solo. $750 pesos con todo y envío. Para esto ya habían pasado 5 días desde el principio, 5 días sin poder usar mi teléfono. Conseguí y llevé el touch al CAC con la esperanza de haber resuelto el problema, pero 2 días después me dicen que el touch y la pantalla originales venían pegados y no pueden separarlos a riesgo de romper la pantalla. ¿Porqué no me dijeron eso primero? No lo sé…

Así que el siguiente paso de este viacrucis es conseguir la pantalla sola, ya que ahora me dicen que normalmente la venden pegada al touch. De haber sabido desde el principio la hubiera comprado así. Pues las pantallas completas rondan los $1,500 pesos (mas envío), a los que en caso de que nada más falle, les sumaríamos los $950 que ya llevo, o sea, $2,450 por arreglar un problema originado por un simple botón.

Lo que en un inicio resultaba conveniente para mi, de comprarlo libre y poderlo usar en ambos países, ahora a jugado en mi contra y me está costando sangre, sudor y lágrimas, tanto por el costo de la reparación como el tiempo sin poder usar mi teléfono, que ya se ha alargado bastante, al momento de escribir estas líneas llevo una semana y sin tener solucionado el problema.

Comparto ésto para el que le pueda ser útil, yo de mi parte aprendí la lección y creo que no cometeré los mismos errores…